Cuando nos planteamos esta aventura del “año en Suecia” a mi se me pasó por la cabeza que no sería mal lugar ni momento (10 aniversario) para casarnos. Como tengo una novia tan inteligente, Lorena supo explicarme que no era tan buena idea como yo creía. Así que parecía que no iba a haber ninguna boda en nuestro calendario. Miento, ninguna boda a la que pudiéramos asistir.
Nuestros amigos Alchapar y María ya tenían pensado casarse el verano pasado y nosotros intención de ir. El plan era sencillo, ir a la boda de camino al sur: a mi pueblo y al de Lorena. Pero después surgió lo de venir a Suecia y Lorena tenía que estar en Suecia el día de antes de la boda y el dos días después… y todo ello cuando solo lleváramos un par de semanas por aquí. Así que muy a nuestro pesar tuvimos que desistir. No se puede tener todo en la vida.
Pero unos meses después nos llegó un mail… con otra posible boda de nuestros amigos 2.0 (aunque en nuestro caso los 2.0 representan la mayoría absoluta de nuestros amigos así que no deberíamos especificar): Salva y Cristina. A priori la idea nos encantó y el mal recuerdo de habernos perdido la otra boda hizo que quisiéramos ir fuera como fuera. Tanto la fecha como el tiempo que teníamos para planificar lo hacían viable, o eso creímos en un primer momento.
Nosotros queríamos ir, pero sabíamos que iba a estar difícil por el tema económico y no queríamos darles el Si hasta que no lo tuviéramos totalmente confirmado. Así que nos dieron la invitación de boda en mano cuando pasamos la Navidad en Barcelona pero sin poder asegurar nuestra asistencia. El principal problema acabó siendo el precio de los billetes. Ya que si bien tanto en Navidades como cuando yo tuve que ir a hacer unos examenes entre Enero y Febrero el precio era grande pero asumible, pero por las fechas de la boda se disparaba bastante.
Nuestros padres querían que fuéramos, y así aprovechar para pasar unos días con ellos. Sobretodo Lorena que llevaba desde Navidad en Suecia. Pero también entendían que no podía ser a cualquier precio. Después de darle caña a trabber, vimos ponto que solo había una opción real para ir: Ryanair. No molaba… nunca habíamos ido con ellos y todas las experiencias que habían llegado a nuestros oídos eran malas. Pero era eso o nada. Al principio vimos unos billetes que no estaban mal, pero entre que aceptábamos correr el riesgo a morir para ir a la boda (y yo sin testamento!) el precio empezó a subir.
Y subió tanto que le dijimos a ellos que no contaran con nosotros. Que iba a estar muy difícil, si no bajaba el precio no íbamos a poder ir. Pero aún así queríamos estar presentes de alguna forma en la boda. Una de las sorpresas que le iban a dar a los novios era un video tipo “Where the hell is Matt” con los asistentes de la boda. Así que ni cortos ni perezosos salimos un día a grabar el video. Y después de hacerlo rodeados de suecos nos dimos cuenta que no se había grabado, había cogido la tarjeta SD lenta y el buffer de la cámara no daba para tanto. Así que volvimos a salir otro día y grabamos 3 videos en 2 sitios diferentes para elegir cual nos gustaba más.
Lo mejor fue que después de grabarlos y con la ilusión que nos hizo solo de pensar en ellos y en la boda a nuestra vuelta a casa volvimos a mirar el precio de los billetes, y Ryanair lo había bajado lo suficiente. Así que no le dimos más vueltas y nos lanzamos a por ellos y pudimos asistir a la boda.
La boda estuvo genial. No solo porque pudimos re-encontrarnos con muchos de nuestros amigos sino porque fue una boda atípica, y en definitiva increíble. Si queréis saber a que me refiero podéis leer más en el blog de Cristina.
Moltes felicitats Salva i Cris!

PD: Esta es una foto de nosotros en la boda hecha por “la otra” Cristina (malegrya). En ella me podéis ver con mi nuevo traje comprado gracias al consejo de Salva. Si todo va bien (y no engordo demasiado) será el que lleve cuando me plante delante del Tribunal Supremo a cantar artículos :).











