Lo prometido es deuda, y después de rajar mucho sobre este libro por twitter porque que mi profesora de Derecho Civil me obligó a leérmelo para subir nada y menos de la nota final, conseguí que la gente tuviera muchas ganas de leer mi opinión sobre el libro. Al final he tirado por la directa y os voy a poner íntegramente la recensión que he entregado esta mañana, como es normal habitualmente intento no parecer tan repelente ni resultar tan odioso cuando escribo… pero cuando haces trabajos para la universidad es casi un requisito de forma
.
Si habéis leído el libro podéis comentar sobre el tema, me encantaría saber que opináis… y sino podéis decir que soy un imbécil (aunque yo no cobro por escribir en el blog, cosa que los autores de libros si que hacen
).
En el libro La crisis ninja y otros misterios de la economía actual su autor, Leopoldo Abadía, trata de explicar porque se ha producido la crisis financiera actual y como salir de ella juntamente con otros consejos para llegar a ser mejor persona y que esta crisis no afecte a la vida del lector más allá de lo
posible. Todo ello con un pretendido lenguaje cercano y constantes metáforas que intentan hacer más fácil entender lo que ocurre al lector menos avezado en estas materias.
No obstante, este intento no siempre resulta y cuando lo hace se convierte en el mayor defecto del libro. La intención es buenísima: conseguir que personas que no tienen una especial formación, cultura o tiempo para estudiar el tema puedan llegar a comprender algo muy complejo respecto a lo que los grandes estudiosos del tema tampoco estan de acuerdo. Pero Leopoldo Abadía transgrede la linea que separa la simplicidad de la simpleza rebajando tanto el nivel de las explicaciones que estas dejan de ser veraces y pasan a ser una imagen caricaturesca lejana a la realidad, lo cual es totalmente contraproducente con el bienintencionado intento del autor.
La realidad es demasiado compleja para intentar simplificarla sin modificarla, cualquier persona con un conocimiento extenso sobre un área (la informática, el derecho… ) que intenta explicarle a otra persona con menos conocimientos algo para que pueda entenderlo es consciente de ello y tiene cautelas al hacer afirmaciones sin matizar y directamente le advierte que la explicación se hace en esos términos para que lo entienda aunque no sea del todo verdad. Leopoldo Abadía, más allá de no advertir al lector de que no todo es del todo cierto, se cree con la capacidad de no modificar esa realidad que explica al simplificarla, y aun más, acusa a todos aquellos que si que lo hacen de estar utilizando un lenguaje excesivamente elevado con el único objetivo de que los demás, “el hombre de la calle” no sepa la realidad. Extremo este ultimo mucho más propio de una novela conspiranóica que de un pretendido relato real de la dificultad para comprender la crisis que todos (sin distinción) sufrimos.
Este pensamiento de maldad de todos y cada uno de los peldaños del sistema financiero internacional se plasma cuando habla de la decencia y posiciona como causa de la crisis a una mentira, un fraude, una estafa causada por los banqueros que no sabían que compraban pero que querían hacerlo para enriquecerse a costa de la gente. La realidad es muy diferente, muchos banqueros si sabían lo que compraban y en diversas ocasiones manifestaron su disconformidad con estas actuaciones, el problema es que no son ellos los que deciden sino los jefes… y hoy en día estos son los accionistas de los bancos. Los cuales, por su propio naturaleza solo están interesando en recibir los frutos a su inversión y al ver que otros bancos si que compraban estos activos y sus cuentas de beneficios se expandían exigieron que los directivos de los bancos en los que eran accionistas también lo hicieran. Muchas veces estos sabían lo que había detrás, otras veces no, pero siempre querían que su dinero fuera al mismo sitio donde lo llevaban los demás a toda costa. Si estos banqueros, culpables según Leopoldo Abadía, no hubieran actuado en base a los deseos de los accionistas hubieran sido despedidos de la misma manera que Otto von Bismarck dejó de ser Canciller cuando se negó, en contra de lo que hacían los demás estados europeos, a que Alemania se lanzara a la colonización del continente Africano por tener grandes reservas sobre ello. Es por ello que yerra al buscar el culpable igual que lo haría de culpar a Oppenheimer de la creación de la bomba atómica, es infantil pensar que no habría otro que lo hubiera substituido si este hubiera dimitido a tiempo.
Hay diversos momentos en los que el autor hace afirmaciones más que discutibles pero me gustaría recopilar varías de manera breve: la primera es la de equiparar al Sistema de la Reserva Federal con un Banco Central sin entrar ni siquiera a advertir al lector que si esto fuera así el FED sería plenamente inconstitucional porque es un ente privado, la discusión en este punto es muy larga y se remonta a su fundación en 1913 pero alguien con cierta voluntad de que sus lectores no viciaran su conocimiento hubiera hecho alguna pequeña advertencia sobre el tema. La segunda es una matemática: en la página 79 del libro dice que 1 peseta son 0,06 euros cuando en realidad son 0,006 euros, este error puede ser normal, lo que no me lo parece es que el ejemplar que he leído, siendo la 7ª edición (aspecto este que se destaca en portada) aún lo contenga. Y por ultimo me gustaría remarcar lo tramposo que resulta de afirmar que él lleva los Presupuestos Generales del Estado debajo del brazo. Los PGE del 2009 publicado en el BOE de 24 de Diciembre de 2008 constan de 125 páginas la Ley y de 192 páginas el suplemento que como bien indica en portada es un resumen de ingresos y gastos y no los PGE completos que antes de la era informática entraban en el congreso en un carretilla al contener cerca de 10.000 páginas. Con esto no quiero decir que no sea cierta la afirmación del autor, simplemente quiero remarcar un ejemplo de como al simplificar algo muy complicado se acaba cayendo en una caricatura.
La linea entre la simplicidad y la simpleza es ciertamente delgada, pero hay muchos otros que han pretendido acercar la realidad a un lector no especializado y no la han cruzado. Valga como ejemplo Xavier Sala i Martí con su libro Economía liberal para no economistas y no liberales en el que hace un acercamiento fácil y entendible a la economía y a su posición en el tema sin caer en simplicidades ni ataques populistas. Estoy convencido de que Leopoldo Abadía siendo padre (y por lo que explica me da la sensación que de la clase de padre que todos querríamos tener) a la hora de explicar a sus hijos de donde vienen los niños haya sido capaz de encontrar el punto medio entre hablar de botánica y usar palabras como eyaculación, penetrar, cópula, anhidación o cigoto. Pero desgraciadamente no ha sido capaz con la crisis.
A la hora de encontrar culpables desde el punto de vista público si que acierta cuando habla la permisividad excesiva de unos entes públicos que han desoído su deber de garante, aunque a la hora de hablar de ello se centre excesivamente en los ministerios vacíos de competencias reales, la critica centralista al estado de las autonomías constitucional y una critica genérica y estéril a las administraciones en general llegando a poner en duda que sea necesarios los tres poderes del estado para que este mismo funcione.
Comentario breve merece la noción de ética, bastante extraña y curiosamente iusnaturalista. Ya que si bien, reconoce la capacidad de los demás para no ser cristianos y aún así mantener un comportamiento ético no entra a explicar exactamente como se vertebraría esto. Por lo demás parece curioso que en el tema más delicado de tratar y seguramente difícil de entender por lo abstracto del mismo el mismo autor que se había excedido con la simplificación de sus explicaciones haya desistido en este punto de intentarlo y directamente haya conjugado una serie de conceptos y razonamientos difícilmente discurribles.
Para finalizar la recensión sobre el libro, me gustaría tratar por ultimo las soluciones que propone Leopoldo Abadía para salir de la crisis: Optimismo, No distraerse y Prudencia. Lo cual creo que es totalmente un despropósito, no solo por su carácter genérico sino fundamentalmente porque son más una receta para no entrar en crisis que no el camino para salir de la misma cuando resulta que ya estamos totalmente inmersos en ella. Para ser gráficos, si con un barco pretendemos hacer un viaje por el Atlántico norte en invierno y se plantea la posibilidad de que haya icebergs, es buena idea actuar con optimismo, sin distraerse y con prudencia. Pero si desgraciadamente chocamos con un iceberg y se abre una vía de agua en el casco, es decir entramos en crisis, es necesario actuar para reconducir la situación y es aquí donde el autor falla esperpénticamente al no dar soluciones ni concretas ni correctas.
A lo largo del libro, también he tenido la constante sensación de que Leopoldo Abadía no había dedicado el suficiente tiempo para discurrir sobre la crisis económica y la diferencia con la crisis financiera. Es cierto que hay una crisis financiera internacional debida a los N.I.N.J.A.S. de Chicago que han arrastrado en su hundimiento a las entidades financieras de todo el mundo que compraron activos tóxicos, así como que el sistema financiero español es de los menos perjudicados por la férrea regulación del Banco de España que obliga a mantener mayores cantidades de activos de crédito fuera de su balance para aprovisionar mayores reservas de lo que las leyes internacionales obligan. Aunque no cabe olvidar que aunque en España no haya ninjas ni trocitos de hipotecas de ninjas, si que hay créditos políticos para hacer infraestructuras absurdas que no son rentables y que acaban siendo igual de tóxicos que las hipotecas de las casas de los ninjas.
Pero lo que ha colocado en una situación económicamente nefasta a España es una crisis económica clásica que afecta a los sectores de la economía con mayor peso en el PIB Español: el turismo y la construcción. El primero porque los turistas extranjeros afectados (estos si) por los ninjas no pueden venir de turismo a España y cuando lo hacen gastan menos. Y el segundo porque la burbuja inmobiliaria a explotado: la gente compraba casas a un precio superior al que realmente valían porque pagaban en base a lo que en un cierto tiempo esperaban recibir al venderla (compra de futuros) de la misma manera que hace un década pasó con las puntocom, con la diferencia que el sector inmobiliario es económicamente más fuerte y mayor por lo que ha arrastrado un crecimiento mayor en todas las áreas y al explotar a mandado a muchas más personas al paro y a la bancarrota, tantas que el resto de los sectores económicos no lo pueden aguantar y todo el estado entra en una crisis económica en la que poco tienen que ver los ninjas de chicago que no siempre pueden ser culpados de todos los males.
Por todo esto he de reconocer que no me ha gustado el libro de Leopoldo Abadía que he encontrado demasiado simplista. Pero no obstante encuentro a su autor una persona interesante con muchas cosas importantes a decir respecto a como afrontar la vida pero incapaz de hablar seriamente de economía. Un buen hombre del que, salvando la diferencia de edad, me gustaría ser su amigo porque me agrada su forma de vivir y de entender la vida aunque intentaría evitar hablar de economía para no discutir en cada desayuno del sábado.
Por ultimo decir que no creo que sea un mal libro para las personas que no saben nada de economía y ante la situación actual quieren entender algo de lo que está pasando y que llena tantos telenoticias y periódicos. Pero si que creo que sería necesario advertirles de que no todo el contenido del libro es totalmente cierto para que no dieran por ciertas diferentes inexactitudes que luego les pueden acabar alejando más del fin perseguido: entender correctamente la crisis más allá del ruido que hay sobre el tema.
El problema no esque el señor Leopoldo se haya convertido en un gurú de la crisis sin tener mucha idea de economia, sino que ahora mismo andan pululando por el mundo sujetos que, debido a la lectura de este mismo o de otros libros parecidos se creen que son masters de la economia y que lo saben todo todo, lo cual me crea una gran tension interna y unas ganas irrefrenables de tirarles el Microeconoma de Mankiw en todo el jeto para que aprendan un minimo y dejen de decir tonterias.
Como tu bien has dicho el libro de Xavier sala i martin (economista i profesor de la UPF) o El economista camuflado de Tim Harford (otro economista) son buenos ejemplos de libros con lenguaje planero para entender nociones basicas de la economia muy interesantes. Curiosamente ningun entendido en materia se ha puesto a sacar libros a porrillo de la crisis, porque todo es cíclico y son cosas que pasan y que se estudian desde 1r de bachiller en Economia, igual que pueden surgir nuevos brotes de gripes o de nuevas enfermedades.
Eh que la gente no se ha puesto a opinar sobre las posibles causas y curas de la gripe aviar? Pues eso, zapatero a sus zapatos.
Plas plas plas, espero que como mínimo te ponga un excelente!
No he leído el libro, pero por lo poco que leí del blog de Leopoldo Abadía cuando lo descubrí, creo que coincidiría bastante con tu opinión (aunque yo de economía ni idea
).
No sé qué dirá tu profesora de las metáforas que has usado, a mí me parecen geniales! Como ya dije por twitter, me he descojonado con la de los niños
Por cierto, haciendo honor al refrán “nunca te acostarás sin saber una cosa más”, hoy he aprendido una palabra: recensión (en serio, no la había oído nunca!)
salu2
pues si no la has oido nunca es porque el libro no lo has debido de leer porque sinceramente, ha salido ennumerosas ocasiones.
Yo respeto vuestro punto de vista pero puede que vosotros si entendais la crisis ya que teneis estudios supriores pero personas como yo no la tenemos. Yo estoy en 1º de bachillerato y es el primer año que doy economía y este libro me a servido para darme cuenta e la crisis en la que estou envuelta, independientemente de que utilice tecnicismos o no, es una buena manea de explicar a las personas la crisis y que no continuen hablando de ella. Y si una vez de que se lean el libro crean qie lo saben to… no se, puede que haya personas que lo hagan pero simplemente lo que hacen es hablar de algo que antes no sabian y que estan felices de poder entenderlas.